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| Inicio > Retratos de Familia > Santa Rosa Filipina |
Allí es donde, en diciembre de 1804 acoge a la Madre Barat a quien la van a unir el afecto y la amistad. Ya religiosa del Sagrado Corazón, mientras ora, recibe una llamada acuciante para la misión, que da a conocer a la Madre Barat. Ésta, al mismo tiempo que la anima, le ruega que espere. Tan sólo en 1818, se le ofrece una posibilidad. El obispo de Louisiana, Mons. Dubourg pide a la Madre Barat que envíe a algunas religiosas a los Estados Unidos. Filipina Duchesne se pone a la cabeza de un grupo de cinco fundadoras, que desembarcan, tras un viaje lleno de dificultades, en Nueva Orleans.
La Madre Duchesne da prueba de una actividad y entrega poco comunes. Es ella la que se encarga de los trabajos más rudos del jardín y de la casa. Pasa la noche arreglando las cosas de las internas y de la comunidad. Muy austera, se priva de todo. Esta mujer inteligente y cultivada tiene dificultad para dominar el Inglés. Y, tan solo, a finales de junio de 1841, es cuando puede hacer realidad su sueño. Demasiado mayor ya para enseñar a los niños de los Potawatomi, pasa largas horas en oración, en la iglesia de Sugar Creek, donde solamente vive un año. Los indígenas la llaman “la mujer que reza siempre”. Después de algunos años en Saint Charles, muere allí el 18 de noviembre de 1852. En 1940 es beatificada y canonizada, en 1988 |
Colegio del Sagrado Corazón de Concepción 2003-2010 |
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