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- Está centrada en la persona, con una perspectiva antropológica cristiana, apuntando a su formación integral, desde las actitudes y los valores que configuran a la persona y su historia. Las alumnas son conocidas, comprendidas y atendidas personalmente.
- Entrega una formación humanista que tiene en cuenta todas las áreas de la persona, permitiendo así un sólido desarrollo intelectual afectivo y de fe.
- Desarrolla en las jóvenes la actitud crítica frente a lo que la sociedad le presenta, así puede
• Escoger cuando se encuentre frente a varias opciones de acuerdo al Evangelio.
• Mantener su identidad en un mundo dominado por un pensamiento global y un proceso de despersonalización.
• Enfrentarse con la tensión y el fracaso en una sociedad altamente competitiva.
• Entregar su servicio a los más pobres con las actitudes del Corazón de Jesús.
- Desarrolla en las jóvenes una educación basada en las relaciones. Se alienta el crecimiento de una vida en la interrelación, se valorará y animará todo lo que ayude a las buenas relaciones humanas:
• Con una actitud de escucha, ternura y cooperación.
• Habilidad para la comunicación.
• Dominio propio teniendo en cuenta los derechos y necesidades de los demás, reconociendo en ellos como a “otro”, “diferente”, “semejante”.
- Favorece actividades donde las jóvenes puedan dar cauce a su generosidad y solidaridad en un mundo deshumanizado e injusto; valores que nacen de la experiencia de sentirse amadas por Dios y que este amor no lo pueden guardar para ellas.
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