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25 años de servicio, Rosario Pailapichún

Rosario llegó a este Colegio desde San Juan de la Costa, siendo una jovencita que traía su maleta cargada de sueños e ilusiones y de toda su historia, tradición y orgullo familiar, con los que  ha deleitado  a sus colegas más cercanos;  historias de su tierra, anécdotas, peripecias y reprimendas de su padre  por ser inquieta y descuidar sus deberes en el campo.

Cuando se te preguntó en una ocasión acerca de lo que ha sido tu paso por este colegio, señalaste: “Ha sido mi vida, mi segundo hogar, aquí he crecido como persona y fui desarrollando algunos de mis sueños: conocer a su marido a quién  “encontró amarradito en un pañuelito”, formar una familia, tener hijos; hoy tiene tres y los está formando como personas de bien”
 
Cada uno de nosotros ha sido testigo de su perseverancia, de su entrega, de su amabilidad, de su sencillez, de su humildad, de su disposición, de su entusiasmo, de tu dedicación, que te hace merecedora de todo nuestro aprecio, respeto y agradecimiento por tantos años compartidos, de 25 años de trabajo,  que son baluarte de felicidad, éxito, ejemplo de mujer, de madre y  de esposa. Su preocupación, su superación y su fuerza, lo ha demostrado con creces.

En lo familiar, hay que destacar lo buena madre que es, ¡cómo no recordarla hablándonos de sus hijos con los ojos llenos de emoción!, ya que para ella siempre han sido lo más importante de su vida, junto con su labor profesional.

Para quiénes la han conocido en otra etapa de sus vidas ,en  años de adolescencia, hay un consejo breve pero certero; les has enseñado a vivir con tolerancia, a ser pacientes, los estimulaste y con ello aprendieron a tener confianza en sí mismos, los alabaste, aprendieron a apreciarse, les enseñaste la aceptación y con ello aprendieron a encontrar el amor en el mundo, reconociste sus valores, virtudes y debilidades, con ello les enseñaste a tener una meta, les enseñaste a compartir y a ser generosas, les enseñaste a ser honestas y equitativas, y con ello lo que es la verdad y la justicia. Les mostraste que no hay errores, sólo lecciones, que el crecimiento es un proceso de ensayo y error, de experimentación; que los experimentos fallidos son una parte tan importante del proceso como lo es el resultado, que sus fracasos no lo fueron, sólo fueron contratiempos momentáneos.
Les enseñaste a través de tu experiencia que la vida no es una escalera de cristal, que tiene sus clavos, astillas, tablas rotas, espacios sin alfombra, pero que como jóvenes adolescentes de antaño debían perseverar.  Les enseñaste que estaban inscritos en una escuela informal de tiempo completo llamada vida, en esta escuela cada día tendrían la oportunidad de aprender lecciones, las que podrían gustarles o podrían pensar que eran intrascendentes.
  
Ella les ha enseñado a lo largo de sus vida que no deben mirar de donde vienen sino que mirar hacia donde van, que la confianza en sí mismas es el primer secreto del éxito, que a través del trabajo se crea la riqueza espiritual e intelectual, que nada en la vida se consigue sin perseverar, que el secreto de nuestra felicidad es hacer del deber un placer, que hay grandeza a todo su alrededor y que deben hacer uso de ella, que prevalezca la lógica unida al amor, que ellas deben cumplir un rol fundamental en la sociedad para que se ponga fin a la pobreza, injusticia, crueldad, engaño, incompetencia, y las insinuaciones ofensivas; que los obstáculos son esas cosas aterradoras que ven cuando apartan la mirada de su objetivo final, les has enseñado a vivir sus sueños, que aprender es descubrir lo que ya sabían, que hacer es demostrarlo, y que enseñar es recordar lo que sabemos, que todos somos aprendices.  

 “Agradecer es un gesto de humildad”, es por ello que agradecemos a Rosario  por toda su entrega, porque  no sólo  has colaborado en este colegio para que la misión de los educadores sea menos compleja,  sino también  con tus sabios consejos.

 Con fe, confianza y esperanza aceptaste el desafío laboral en tu vida

¡GRACIAS  Y FELICIDADES!

 

“Nuestra manera de enseñar, no se funda sobre la ciencia del maestro, ni sobre su capacidad, ni sobre los programas; sino sobre la naturaleza del niño tal como es, con su curiosidad impetuosa, ingenuidad, franqueza y limpieza de juicio”.

Sta. Magdalena Sofía

 

Entrevista Sra. Rosario

1) Nombre: María del Rosario Pailapichún

2) Siempre se le ve en la cocina ¿en qué consiste su trabajo aquí?

Consiste en atender con el “cafecito” a los profesores, algunos servicios a los apoderados y, por supuesto, a las niñas (agua caliente, etc.). Hay que estar siempre dispuesta a cooperar.

3) Sabemos que este año cumplió 25 años de servicio al colegio, a grandes rasgos ¿cómo ha sido esta experiencia?

Ha sido una experiencia muy grata y satisfactoria el poder compartir con las niñas y personas que me rodean.

4) ¿Cómo ha  sentido que ha sido el trato del colegio en sus años de servicio?
Como el de toda familia, la familia Del Sagrado Corazón, con altos y bajos, alegrías y tristezas, pero con la importante compañía de profesores, alumnas y apoderados.

5) Para finalizar, ¿Alguna vez ha visto o le ha sucedido alguna anécdota durante la realización de su trabajo?
(Risas) ¡Montones!, no se podrían enumerar. Por ejemplo cuando recién llegué al colegio,  no lo conocía bien y a veces creía que las imágenes, por ejemplo de Sta. Magdalena Sofía, eran una monjita de verdad.

 

Mensaje:

“Me gustaría decir que estoy muy agradecida de Dios por  pertenecer a la familia del Sagrado Corazón,  gracias a todas las personas que me rodean por regalarme su cariño y afecto; a las  niñas por su alegría diaria, y a Dios por estar trabajando aquí”.

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Colegio del Sagrado Corazón