Inicio > 4° + Licenciatura > Licenciatura
Otro año termina y con ello egresa una nueva generación de nuestro colegio: la generación 2006. Abrazos, felicitaciones y premios recibieron nuestras exalumnas durante su licenciatura.
El pasado 30 de noviembre a partir de las nueve y media de la mañana en el Teatro Concepción se realizó la licenciatura de los 4º años medios.
Se inició mediante la entrada de las abanderadas 2006 para luego dar paso a la entonación de nuestro himno nacional junto al de nuestro colegio. Luego nuestra directora se dirigió a las egresadas con palabras de proyección al futuro en representación de la comunidad educativa. Posteriormente, se procedió al cambio de emblemas mediante el cual se traspasó a alumnas de 3° año medio la responsabilidad de representar el ideal de alumna que se pretende formar, siendo de esta forma fiel reflejo de nuestro colegio.
Numerosos fueron los premios otorgados a distintas alumnas quienes se destacaron en algún área durante su paso por nuestro colegio:
Diplomas de permanencia
Premio actitud social y relación con la comunidad:
Premio asistencia y puntualidad:
Premio deportes:
Distinción CEAL:
Premio “Religión”:
Premios de aplicación 4º medio A:
Menciones:
Premios de aplicación 4º medio B:
Premios de aplicación 4º medio C:
Premio Excelencia Académica:
Premio Espíritu de Servicio:
Premio “Paulina Pedreau” a los talentos artístico-culturales:
Premio a la solidaridad:
Distinción Jeannette Stuart, se concede a la alumna que haya acompañado eld esarrollo de todas sus cualidades y capacidades junto a un “sello femenino”:
Premio pastoral “Santa Rosa Filipina Dúchense”, por entrega y participación en actividades pastorales:
Premio espíritu de Colegio Santa Magdalena Sofía, a la alumna que representa fielmente los valores y el espíritu que como colegio nos inspira:
Las alumnas Alejandra Silva y María Gloria Castellón de 3º y 4º medio respectivamente, se dirigieron a sus compañeras e invitados con el propósito de realizar una pincelada por los años transcurridos y las experiencias vividas sumadas a buenos deseos para el futuro.
La licenciatura culminó con la tradicional ceremonia de la luz, en la cual predominó la emoción y el deseo de propagar aquella luminosidad que desde hoy se encuentra en las manos de cada una.
Discurso de despedida a 4º medios
"Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas... Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti... "
(Madre Teresa de Calcuta)
Esa pequeña niña que cruzaba el umbral de la puerta a paso acelerado y con la mirada temerosa y a la vez anhelante para enfrentar su primer día de clases, hoy se encuentra aquí, sentada en su silla y consciente de que ha terminado una etapa importante de su vida.
Queridas compañeras de 4º año medio, han culminado ya su etapa escolar, pero no por ello su educación, pues día a día se les presentarán situaciones de la vida que no sólo las harán más inteligentes, sino que también más sabias.
Muchos han contribuido al desarrollo íntegro de ustedes. Primero está el rol preponderante de los padres, quienes se han preocupado de guiar los pasos de sus niñas, de aceptar sus equivocaciones, de apoyarlas, de secar sus lágrimas infundiendo nuevos ánimos y de inculcarles valores que resultan de suma importancia en el mundo actual. Por otro lado, nuestro colegio, abocado a la educación de jóvenes, las ha preparado para realizar una acción concreta en nuestra sociedad, promoviendo la solidaridad y la empatía. A lo anterior, es preciso agregar el mérito de cada una de ustedes, su esfuerzo tanto individual como colectivo por acrecentar conocimientos y relacionarse con el resto.
En más de alguna oportunidad han pensado que existen aspectos del camino y situaciones del mundo que les gustaría cambiar, pues bien hoy se encuentran ante esa puerta abierta que las conducirá a realizar los cambios que siempre anhelaron.
Compañeras e invitados: ¿Ustedes saben qué hora es?
Para responder a aquello sólo basta con observar el reloj en nuestras muñecas o, en su defecto, consultárselo a quien esté próximo a nosotros. No obstante, no me refiero a ese tipo de tiempo, sino a aquel que hoy nos convoca, a aquel que determina, como lo hace hoy, un momento decisivo de sus vidas. Primero está el tiempo de nacer, el introducirnos en el mundo con una clara tendencia a desarrollar inocentes juegos a la vez que sentimos curiosidad por conocer el mundo en el cual intentamos mantenernos y continuar en movimiento. De esta forma llegamos a la que muchas veces nuestros padres llamaron: “una de las mejores etapas de nuestra vida”. Y es que son estos los momentos que nos definen como personas y que nos hacen preguntarnos para qué somos útiles.
Así, hace diecisiete o dieciocho años fueron capaces de afrontar con éxito el más difícil de todos los desafíos, conseguir un lugar en este mundo. Con una capacidad de la que quizás no estaban concientes comenzaron a desenvolverse en su ambiente y a decir sus primeras palabras, hoy ya cuentan con todo un repertorio. Llegaron con las manos prácticamente vacías, hoy aún lo están, pero la diferencia radica en que lo que han adquirido en el camino lo han entregado, lo han transformado en algo útil, pero aún queda trabajo por hacer.
Es probable que sientan nostalgia de sus días en el colegio, del constante color café en los pasillos, de las celebraciones propias de nuestro Establecimiento. Tal vez extrañen aquellas risas que muchas veces no tuvieron una causa para producirse, pues sólo se contentaban con estar resonando en sus bocas jóvenes. En este preciso momento los largos y abundantes pasillos de nuestro colegio se encuentran en silencio, mas esa situación no se sostendrá en el tiempo, pues deben recordar que son muchas las jóvenes que pasarán por ellos, aunque nunca como ustedes, nunca con aquellas risas, con aquellos bailes, nunca como la generación de egresadas 2006.
“Colegio Del Sagrado Corazón”, un nombre que al ser pronunciado no las dejará indiferentes, pues constituye uno de los pilares más importantes de sus vidas.
Llegaron por la mañana y pasaron largas horas, las que se transformaron en días y luego en años.
Al principio se trataba de una simple curación en la rodilla por una caída en el patio, pero luego se transformó en un constante apoyo, en un consejero fiel y en un abrazo sincero.
El colegio les ayudó a creer en ustedes mismas, a confiar en lo que eran capaces de lograr bajo el amparo del Corazón de Jesús. Les permitió ser más tolerantes, enseñándoles que una muestra de amor es más valiosa que un acto de violencia. Mostró a todos como nuestro igual, sin considerar preferencias a determinados estereotipos, sino que privilegiando la unión.
Matices, he aquí una palabra importante al momento de mencionar a nuestro colegio, pues no todo fue estudio, sino que también hubo momentos para compartir y para desarrollarse como personas. Adquirieron un “sello” que las acompañará siempre. Contemplen el corazón en sus uniformes, aquel corazón ya no lo llevarán en su vestuario, pero sí en lo más íntimo de su ser, siempre abierto para amar.
El mundo de hoy necesita del compromiso de todos, de sueños, expectativas, esperanzas, en definitiva, de la confianza en que podemos hacer más amena la vida propia y la del resto. En las manos de cada una se encuentra la facultad de escoger una opción y trabajar en ella, no un día, sino a cada instante.
Es preciso abrirse al mundo decididas y confiadas en que es posible un cambio, es posible un mundo más justo y solidario. Lo anterior, no es atribuible a una utopía sino a la acción de percibir nuestro rol activo en el mundo.
En representación de todas, los terceros medios les desean el mejor de los éxitos y que practiquen su vocación a partir de este momento. Pues confiamos en que el próximo año egresaremos con la misma emoción, el mismo sentir que hoy ha de estar invadiendo vuestros corazones.
Recuerden siempre que su educación ha sido el resultado de un mismo amor inicial que ha acompañado a sucesivas generaciones, ese amor se llama Sta. Magdalena Sofía.
Compañeras, desde pequeñas nos enseñaron la importancia de la oración, es decir, de aquella conversación con Dios. Desde hoy y para el futuro, confíen más que nunca en Él y en el plan que tiene para cada una, considérenlo su fuente inagotable de luz, fuerza y convicción. Con este impulso, ¿cuál es la probabilidad de detenerse?...
Quizás no estaré conciente de cada uno de tus sueños,
Tal vez no llegue a conocer tus emociones más íntimas.
No obstante, desde estos momentos rezo para que seas feliz.
(Alejandra Silva Güba, 3º Medio C)
Representante Legal de la Congregación de Religiosas del Sagrado Corazón, Hermana Queny Gredig Contreras, Directora, Señora María Cristina Garretón Toro ; Directivos Unidad Técnico Pedagógica; Encargadas de Ciclo; Encargada de Pastoral; Orientadoras; Profesores; Religiosas Personal Administrativo y Auxiliar; Padres y Apoderados; Familiares y Amigos; Queridas Compañeras, Muy Buenos Días:
Licenciatura de Cuarto Medio: Una etapa que llega a su fin, Una Canción que termina, Una Burbuja que estalla, Una Flor que nace, Una Llama de Amor que comienza a arder, soñando con inflamar de alegría al mundo.
¡Qué difícil es pronunciar estas frases! Y más ahora, justo en el momento en que mi alma se arruga con cada gesto simbólico, con cada canción e, incluso, cuando miro el rostro de alguna compañera y veo en él un torbellino de sensaciones y emociones que hace estallar en lágrimas a las más sensibles, o sonreír en silencio a las más reservadas.
Me gustaría que desempolváramos de nuestra memoria esa imagen de los adultos que soñábamos ser cuando éramos niños, moldeada con ilusiones y cuentos de hadas, con juegos inocentes y un corazón puro ¿Qué vemos?
Tal vez con la imaginación de los cinco años, nos veíamos al egresar del Colegio, convertidas en cantantes, bailarinas o doctoras. Un futuro, aparentemente, fácil y cómodo. Hoy; sin embargo, las cosas son un poco más complejas.
Destino. Esa palabra, que suena tan utópica y lejana, hoy no es ni más ni menos que el ahora. Y aquí vienen las tradicionales palabras de estas fechas:
“ debes tomar una decisión que durará el resto de tu vida; ahora eres libre para alcanzar las estrellas; sigue a tu corazón; lucha por tus sueños…”
¿Sueños? Hablemos de realidades, de presente. Hablemos de personas, de vidas que son milagros. Hablemos de oportunidades concretas de mejorar el mundo, logrando de paso nuestra felicidad.
Sabemos que las grandes hazañas son difíciles, que cumplir un sueño requiere de mucha pasión y entrega…, pero nos basta con mirarnos para ver que “ de nuestras manos brota nuestro destino”, como decía alguna canción. Confiar en las propias capacidades y darse en un 1000 %, son lo único necesario. Entonces, nos sentimos seguras, y le dejamos el futuro al tiempo, para que nuestras manos, nuestra mente y nuestro corazón se ocupen con el presente.
Y ¡Más vale que lo hagamos!, pues el presente es algo tan efímero que he llegado a poner en duda su existencia.
¿Quién iba a pensar que este momento llegaría tan rápido? Recordemos los primeros años: esas caritas angelicales que nos acompañan desde Primero Básico, las rivalidades infantiles, los compañeros varones, el uniforme tradicional, la jornada de la tarde, los Encuentros con Cristo, las pacientes profesoras, el tiempo que se iba sin notar, como un sueño de colores que adormecía los sentidos.
Llegado Quinto Básico, el panorama cambió bastante. ¡Ya éramos las niñas grandes! Tener clases en la mañana nos llenaba de orgullo. Pero pronto descubrimos que ése era sólo un peldaño de la escalera para ser libres. Horario nuevo, uniforme nuevo, profesores nuevos, curso nuevo, ideas nuevas que rondaban en la cabeza, y un cuerpo que ya comenzaba a transformarse. Quizás, en ese instante, también sentimos nostalgia por dejar a nuestras compañeras de Cuarto Básico, pero sabíamos que las tendríamos cerca, en la sala de al lado o del frente. Hoy no es tan así…, pero continuemos con la línea del tiempo.
Los talentos ya comenzaban a mostrarse. Los gustos, las opiniones, las personalidades se moldeaban y nos diferenciaban. ¿Cómo olvidar esas primeras amistades, esos primeros amores, las primeras rebeliones contra nuestros padres, las primeras fiestas?
Y, por fin, llegamos a la Enseñanza Media. Nuevos cambios. Nuevas compañeras. Ahora somos tres cursos que iniciaron un corto e intenso recorrido por la adolescencia. Recordemos: con cuánta ceremonia celebrábamos el día de la Amistad, cuánto lloramos en nuestro Primer Encuentro con cristo, el apoyo mutuo ante la adversidad, la automática división del curso por afinidades y la unión, que ahora se ve gracias al paso del tiempo y la madurez.
Hoy 30 de noviembre de 2006, nos corresponde finalizar esta hermosa historia. Se respira una mezcla de alegría y de tristeza. Alegría, porque después de esta larga etapa de esfuerzos hemos alcanzado la ansiada meta.
Es fundamental e indispensable manifestar el agradecimiento que le debemos a todas las personas que forman parte de este triunfo: especialmente, a nuestros Padres y Apoderados, sin ustedes no estaríamos aquí; a nuestros Profesores y Religiosas que nos enseñaron a dar lo mejor de nosotras.
Tristeza. Es cierto que hoy somos otras, más adultas e independientes, pero ése, queridas compañeras, es sólo un cambio superficial. Nuestra esencia sigue siendo la misma de siempre, lo que somos interiormente es lo mismo que éramos cuando atravesamos por primera vez el umbral que hoy dejamos. Esa niñita que lloraba porque no quería entrar al Colegio, hoy llora porque no quiere salir de él. ¡Cuántos años de aprendizaje, Cuánta emoción! ¿Seremos capaces nosotras, las “mujeres adultas”, de no llorar al despedirnos definitivamente de ésta, nuestra familia?
Pero no nos vayamos con el alma vacía. Decantemos lo mejor de lo vivido. Durante el paso por este Colegio hemos aprendido a leer en los rostros, a multiplicar las amistades, a llevar melodías de esperanza en el corazón, a atesorar la historia que hemos escrito en común, a ser concientes de que cada una de nostras es una célula en el gran cuerpo de la sociedad chilena. Y aunque sé que las fórmulas no han sido nuestro fuerte, hay una que quedará marcada a fuego en nuestro ser: Amarlo todo y a todos para ser feliz.
Mirémonos. Disfrutemos estos instantes antes de que se transformen en recuerdos. Querámonos, no nos midamos en estos momentos, compañeras, porque ya nos queda muy poco para dejar de serlo.
Un nuevo mundo, el verdadero mundo nos abre sus puertas. Y nosotras, mujeres fuertes, entramos para expandir el Corazón de Jesús en él…
Y ¿Cómo termina este capítulo?
Escribiendo con la pluma de la razón en el libro de la historia:
“Y fueron felices para siempre…” Gracias.
(María Gloria Castellón, 4º medio B)
Si deseas realizar comentarios sobre este anuario y su contenido escribe a: ceal@delsagradocorazon.cl
Colegio del Sagrado Corazón