1º Medio C

Este año se pronostica desde ya diferente, vamos a cursar primero medio y eso significa una etapa importante. Además podemos agregarle el ingreso de un gran número de compañeras. Sí, aún es posible recordar el nerviosismo del primer día, el ambiente era tenso, tantas caras nuevas y tantos deseos por conocer, encajar y hacer miles de expectativas con aquellos rostros nunca antes vistos, producían tal mezcolanza de sentimientos que la única traducción posible fue el silencio, un silencio que luego comprobamos no se vería más.

En las primeras clases se veían los grupos contundentes de conocidas, aquellas que llegaban del mismo colegio aún cuando apenas se saludaran antes, en esos momentos solidarizaban unas con otras, porque... "La unión hace la fuerza" y era necesario un establecer conversación y así aminorar el, a veces, incómodo silencio.

Sin embargo y antes de lo previsto aquellos círculos se abrieron y se dejaron atrás los recuerdos de antiguos colegios para abrir paso a la generación 1ªC 2005, aquella que tomó la decisión de escoger, entre prácticamente desconocidas, a quienes las representarían, conformándose la directiva que sería un altavoz a sus peticiones, nada más, sin jerarquías ni cosas por el estilo, aquellas 7 compañeras fueron capaces de hacer fértil la convivencia y crear el unido curso del cual todas estamos orgullosas.

Nuestra profesora Mirta Meza estableció tal comunicación con las 39 alumnas que sin duda se transformó en merecedora del cariño depositado, a ella agradecemos su esmero y preocupación por cada una, transformando cada problema como uno personal, por esto deseamos con todo fervor que durante el camino que nos resta en estos 3 años siguientes sea ella quien nos siga acompañando.

Sin duda un año lleno de tropiezos, desaciertos, alegrías y a la vez etapas inolvidables, imposible no recordar, por ejemplo, a la "Srta. Épale", cambios de profesores, llamadas de atención cuando "se cayeron" unas cuantas témperas y pinceles por la ventana, momentos dolorosos para nuestra profesora y compañeras por la pérdida de seres tan queridos en esta tierra, guerras insólitas y camufladas de harina, azúcar o sal, descubrimientos aterradores de comida olvidada por días... o semanas quien sabe, guerritas de greda y arcilla cuya consecuencia fue una ventana, techo y paredes tapizadas de café.

En fin, con un pañuelo en la mano y una senda inmensa de recuerdos, nos despedimos con nostalgia de este 2005 recordando que de las 39 que comenzamos el próximo número sólo bordeará los 34.

Ahora todo el ánimo dispuesto por hacer del 2ºC 2006 un retrato digno de colgar junto a este que ya luce en cada uno de nuestro corazones.

 

 
 


Colegio del Sagrado Corazón 2005